
Con esta selección, empiezo una serie de artículos en los que destacaré actores, directores, películas y escenas específicas (acción, sexo, violencia...) del cine latinoamericano actual. Esto, claro, con absoluta conciencia de que elaborar listas siempre ha sido algo complicado porque los criterios de elección son demasiado subjetivos.
En este caso, opté por excluir la cinematografía brasileña (que tendrá una clasificación sólo para sí) y consideré actrices nacidas de 1970 en adelante, es decir, ésta es una especie de selección sub-40. Claro está, no tengo la pretensión de decir que son las mejores (quién soy yo para eso), ni siquiera digo que son las que más me gustan. Hay ausencias importantes, desde luego, pero me parece que las que siguen representan bien el enorme talento existente en el continente. Vamos a ellas.
Antonella Costa, Argentina (1980) La primera de esta lista tal vez sea mi actriz latinoamericana preferida en este momento. Desde que hizo Garage Olimpo, su debut cinematográfico, vengo acompañando la carrera de esta argentina nacida en Roma (sus padres en ese tiempo estaban exiliados en Italia debido a la dictadura). Para destacar, están sus actuaciones en Hoy y Mañana —en la que interpreta a una aspirante a actriz que empieza a prostituirse por la falta de dinero y oportunidades— y Cobrador, excelente película de Paul Leduc que no tuvo la repercusión merecida. Lo más reciente de Antonella, No Mires para Abajo, nos muestra a una actriz ya madura; a estas alturas, no quedan dudas de que ella nació y está hecha para el cine.
Aunque Ángel Negro, promocionada como la primera película de terror del cine chileno, tenga tantos seguidores como detractores, hay un punto que me parece coincidente: la impresionante caracterización de Blanca como la chica rara y solitaria del colegio. Ése es sin duda el gran mérito de la ópera prima del realizador Jorge Olguín. Sin embargo, fue a manos de otro director, Matías Bize, que la actriz pasó a tener su nombre reconocido incluso fuera de Chile. Eso ocurrió cuando Bize —que ya la había llamado para protagonizar un corto y un mediometraje, Sábado, filmado en tiempo real— la convocó para componer la Daniela de En la Cama, cinta que le rindió varios galardones internacionales, además de abrirle mercado en el exterior. Ángel y Daniela están interpretados con igual competencia por la misma actriz, lo que no es poco decir.
Marina Glezer, Argentina (1980)El primer trabajo que vi de esta actriz fue El Polaquito, en que dio vida a la Pelu, la niña de la calle por la que se enamora el personaje principal del filme. Su desempeño fue muy bueno y junto con Abel Ayala (notable descubrimiento) formó un buen dúo en pantalla. Pero fue después de haber visto Roma que presté más atención a su carrera. Aparte de prestar su cuerpo para la imagen de promoción de la película (en una escena espléndidamente filmada por el maestro Adolfo Aristarain), Marina logra transmitir el estado de espíritu de su personaje valiéndose más de sus expresiones y silencios que de las palabras. Una actriz para ser observada.
Maya Zapata, México (1983)De las actrices de esta lista, la única que debutó en el cine cuando aún era una niña es Maya Zapata, quien desde los tres años tiene experiencia frente a cámaras. Así, ya conocía algo de ella (Santitos) antes de ver De la Calle, cinta que la ubicó en el cine mexicano, más aun después de que significó la inclusión de un Ariel en su currículum. Su trabajo en cortometrajes es muy interesante (Volemos tomados de la mano, XX-XY, etc.) y su desempeño en Dos Abrazos fue sobresaliente. Recientemente, ha estado estudiando guión y preparándose para trabajar en producción, lo que demuestra un claro interés por ampliar su campo de actuación en el cine. Mi apuesta es que todavía escucharemos hablar bastante de ella, pues pese a su juventud es una actriz completa.
Melania Urbina, Perú (1977)Melania es la primera de las representantes peruanas en esta lista, como no podría dejar de ser. He visto los nueve largometrajes que hizo, además de un cortometraje y un episodio de Tiempo Final, de Fox (que por cierto copió la reseña hecha por Aldea Cultural al componer el texto biográfico de la actriz en su sitio web*). Aunque el rol más recordado de Melania es por lejos el de la 'chica Dinamita' de Django, la otra cara, mis trabajos favoritos de ella son los que hizo bajo la dirección de Francisco Lombardi: Ojos que no ven y Mariposa Negra. Súmese a eso su actuación en Paloma de Papel y tenemos a una actriz capaz de representar con igual habilidad desde una niña dulce y algo inocente, hasta una jugadora sensual e insaciable, pasando por una joven terrorista y una mujer obsesionada por venganza. Me encanta.
Mónica Sánchez, Perú (1970)La carrera de esta actriz en el cine es bastante singular porque, si bien está considerada como una de las principales del Perú, es difícil apuntar un trabajo suyo que se destaque en el panorama cinematográfico local. Pantaleón y las Visitadoras sería la respuesta obvia, pero sucede que ahí el peso de la cinta reposa más sobre los hombros de Salvador del Solar y Angie Cepeda. Pero me dispuse a conocer más de su trabajo y me encontré con dos largos —Imposible Amor y La Carnada— que son bastante llamativos, especialmente por el hecho de ser películas 'difíciles', que uno sabe que están dirigidas a un público muy reducido; la primera es particularmente rara y abstracta. Aun así, Mónica se la juega en las dos y en ambos trabajos su actuación sobresale por encima de todo lo que pueda desubicar al espectador. Una gran actriz, aún a espera de un gran personaje para vivir en la pantalla grande.
Natalia Verbeke, Argentina (1975)Si tuviera que destacar una escena de la carrera de Natalia, seguramente la primera que me vendría a la mente sería aquella del hospital, con Ricardo Darín, en El Hijo de la Novia. La pantalla gigante del cine, la emoción palpable de su personaje sin decir ni una palabra, ¿cómo no querer saber su nombre luego y ver más trabajos suyos? Lamentablemente, su faena en el cine latinoamericano no ha sido extensa (ahora mismo sólo me recuerdo de la endeble Apasionados), así que luego la vi más en películas extranjeras como las angloestadunidenses Jump Tomorrow y Dot The I o la española El Otro Lado de la Cama, entre otras. Vale registrar que, pese a ser argentina, Natalia vive en España desde los cuatro años, y que allí construyó prácticamente toda su carrera.
Soledad Ardaya, Bolivia (1978)Talento forjado en el reconocido y celebrado Teatro de Los Andes durante siete años, lo de Soledad Ardaya es un ejemplo de cómo es complicado ser actriz en un país sin imágenes. De haber nacido en otro lugar, probablemente ya tendría un número mayor de películas en su haber (tiene sólo dos), además de varios trabajos en televisión (?). Pero Soledad es boliviana, así que lo único que hizo en cine hasta ahora fue Di Buen Día a Papá, cuyos méritos estéticos y actorales la sitúan como una de las más valiosas cintas bolivianas, y Sena/Quina, una jodita de Paolo Agazzi de calidad bastante discutible pese a su excelente reparto. Un desperdicio para una actriz que tiene todos los elementos (talento, telegenia, belleza física y dedicación) como para convertirse en la mejor de su país y una de las mejores del continente.
Tamara Acosta, Chile (1973)La carrera de Tamara despegó a fines del siglo XX, cuando ganó el status de 'musa del cine criollo', dado que en un determinado momento parecía que todos querían trabajar con ella. Y aunque su currículum ya suma más de una decena de largometrajes, su auge de popularidad aparentemente ya quedó atrás. Es también de esa época que se rescatan algunos de sus mejores trabajos, como ser El Chacotero Sentimental y Te Amo Made in Chile. En los últimos años, lo más interesante sin duda fue su pequeño papel en Machuca; su discurso en la reunión de padres y directores de colegio logró ser tanto más efectivo justamente por la enorme capacidad que tiene para atrapar al espectador con su presencia. Sigue siendo una de las mejores, pero le hacen falta personajes más complejos para que pueda demostrarnos una vez más de lo que es capaz.
Ximena Ayala, México (1980) Apareció para la gran audiencia al interpretar una adolescente rebelde y carente de afecto en Perfume de Violetas, ganando de entrada premios en los festivales de La Habana y Guadalajara, además del Ariel a la mejor actuación. Con tan brillante debut, era de esperarse una carrera promisoria en el cine, pero la impresión que da es que todavía falta para que llegue su gran película. Historias del Desencanto (que no vi) parece explorar muy bien sus dotes actorales y su rostro particularmente expresivo (perfecto para la pantalla grande), pero la cinta posterior que destaco es Malos Hábitos, un trabajo de composición delicado de Ximena, en una película que sobresale por tener algo que decir. Una palabra para definir a la actriz: encantadora.
*No es una crítica; al contrario, puedo decir que me gustó :).
Foto superior: Soledad Ardaya en Di Buen Día a Papá, de Fernando Vargas y Verónica Córdova.
4 comentarios:
Faltan actrices mexicanas como Vanesa Bauche, Cecilia Suárez y Ana Claudia Talancón. Pero igual está buena tu lista.
Jorge, las tres son actrices excelentes y podrían estar seguro. Igual faltarían otras: Ana Serradilla, Flor Payán, Tiaré Scanda... Así como están ausentes varias de otros países; y si la lista incluyera también a actrices de más de 40, la lista sería interminable. Lo que es una buena señal. Saludos.
Muy buen articulo, estoy casi 100% de acuerdo contigo :)
Gracias, Anónimo, quién sabe tu comentario no me anima a reactivar el blog. ¡Saludos!
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